Capítulo V :
La Naïade
Ella sabe dónde golpea el sol a las once, dónde el agua permanece fría.
Camina descalza sobre las rocas sin mirar dónde pisa.
Afuera, las barcas regresan, las redes se secan y el aire huele a sal mezclada con jazmín.
El vestuario de este último capítulo es blanco. Tejidos luminosos con una suavidad casi nostálgica. Algodones gruesos, bordados ingleses, vestidos que se abotonan y desabotonan al ritmo del viento.
Siluetas simples y naturales:
corsés ajustados, faldas con vuelo, vestidos cortos que siguen el cuerpo sin limitarlo.
Los botones de nácar se coleccionan como tesoros, una concha se desliza entre el cabello.
El crochet se integra naturalmente en la historia, con tops de inspiración vintage combinados con denim para un estilo muy noventero, muy costero, naturalmente acertado.
Solo un estampado atraviesa toda esta blancura: Flore, toques anaranjados y rosados. Un calor que reconforta sin quemar, un destello en medio del desierto blanco.
Los tejidos fluyen, los vestidos se abren, la libertad está en todas partes.
El verano está aquí, pleno y generoso, mejillas sonrojadas y los pies en el agua…

















